
El disco tiene sólo 4 temas, todos de minutadas extraordinarias menos el tercero, que es una baladita suave de voz y piano de 5 minutos.
Neal Morse no es el único que canta, esta vez ha dejado un poco de espacio a los demás con resultados diversos.
El sonido es por lo general suave, aunque tiene momentos de gran dureza, sin duda por la influencia de Portnoy.
Discazo.
Ahí va una foto de Mike Portnoy con una batería hecha a su medida.

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