Este blog es de opinión, no informativo. Las opiniones suelen ser positivas, pero no siempre.

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29 octubre 2008

Concierto de INFADELS. Sala Bikini. 26-10-2008.

Estos días están plagados de conciertos. Infadels, Porcupine Tree, Ladytron, Opeth o Herbie Hancock, todos de estilos musicales muy parecidos, son algunos de los que hubiese ido sin pensarlo si viviese en Barcelona. Pero no es así. Vivo a 200 quilómetros de Barna y un concierto me supone un palizón de quilómetros y sueño atrasado que hace que me lo piense mucho a la hora de desplazarme. No pesan los años, pesan los quilos. Y una mierda. Llegar a las tres o las cuatro de la madrugada a casa después de un concierto y levantarte al cabo de tres horas para ir a currar ya no está al alcance de mis facultades físicas, el grupo al que voy a ver tiene que merecerlo. Infadels merecía ese esfuerzo.
Cuando Isa y yo llegamos a la sala Bikini nos quedamos perplejos. No faltaba mucho para la hora del concierto. Contándonos a nosotros dos, a un segureta y a las camareras había unas diez personas. La sala es mucho más pequeña de lo que imaginaba. Una mosca me revoloteaba detrás de la oreja (¿nos habremos equivocado? ¿seguro que Infadels van a tocar aquí?). Mirando al escenario nos dimos cuenta de que en el telón (o la tela) de fondo y en el bombo de la batería estaba escrita la palabra “Infadels”. La mosca dejó de revolotear. –Te podrás hacer fotos con ellos- dijo Isa. Pues sí. Íbamos a estar muy cerca, sin seguretas, ni vallas…, muy pero que muy cerca. ¿Qué pensarían ellos cuando viesen la sala y el ambiente? Un grupo de su categoría tocando en un garito así… porque la sala es más pequeña que una discoteca… ¿se animarán? ¿tocarán con ganas o simplemente harán su trabajo y se irán?
Dudas.
Antes de Infadels tocó un grupo que no sé ni sabré cómo se llaman.Al principio empezaron sonando bien, un rollo de power pop británico, pero se les fue yendo la olla y acabaron tocando punk total, lo que hizo que se me quedase esta cara:Después de acabar estos y llevarse sus trastos pasó un pequeño ratillo que amenizamos haciendo fotos.Al poco rato apareció un tío larguirucho con un chubasquero blanco de cuerpo entero y unas gafas de buzo que se sentó a la batería.También entró un hombretón corpulento con americana de cuero y camisa roja con florituras y un bajo entre las manos.Le siguió un tipo con pinta de irlandés con chaqueta negra, camisa blanca, gorra, patillas y una guitarra.Y un hooligan con mechas con pinta de ser el rey de la noche que se colocó detrás del teclado.Y por último entró en escena un tío bajito, vestido totalmente de negro, con menos pelo que Antonio Lobatoy sonrisa canina que agarró en micrófono.Ya están aquí.
Ya los tengo delante. ¡A dos metros!
Tenía delante al mejor grupo de 2006 dispuestos a ofrecerme su espectáculo.
Empezaron tranquilos, con dos temas ligeros, como para calentar, como introducción…
Y después empezó la caña.
Me puse a pegar botes y no paré hasta que acabó el concierto. Estuve dando palmas con los brazos en alto (madre mía qué agujetas tendré mañana, pensaba yo) siguiendo el ritmo o el contrarritmo. Y además flipaba viendo a Isa a mi lado botando igual que yo con el bolso y la chaqueta a cuestas y con el dedo fijo en el disparador de la cámara tirando fotos sin parar (hizo más de cien). Incluso en un momento le dijo a Bnann Watts (el cantante) que se estuviese quieto un momento mirando a la cámara para salir en la foto ¡Y posó!, ¡Se estuvo quieto un momento! Lo malo de estos casos es que siempre sale algún problema y la foto no sale bien, pero ahí queda la intención.
El ambiente se caldeó enseguida y se mantuvo en el punto más alto hasta el final. Bnann Watts tenía un ataque de epilepsia cada dos segundos, y el teclista dos cada segundo. El bajista y el guitarra se deschaquetaron, todos hacían coros, sudaron la gota gorda, se entregaron en cuerpo y alma, se lo pasaron bomba, y nosotros también. Tocaron impecablemente y el sonido era muy bueno. El cantante estuvo enorme, con una voz perfecta, no paró de bailar ni un momento, ¡No se estaba quieto un segundo! A veces tocaba la guitarra mientras el teclista lanzaba samples, tocaba o aporreaba la batería del buzo (no me quiero ni imaginar lo que sudaría ese hombre esa noche con el chubasquero y tocando a ese ritmo).
Repasaron sus dos estupendos discos y tocaron tres canciones que no conocía, ademas de una versión muy personalizada de “Sweet dreams” de Eurythmics.
Las ciento y pico personas que tuvimos la suerte de asistir nos lo pasamos en grande, acabamos plenamente satisfechos, no había más que ver las caras de la gente.
Virginia Díaz, de Radio 3, cuando pincha una canción de Infadels, suele decir que tienen un directo muy intenso. Es así, pero no me imaginaba que lo fuese tanto. Además el disco que presentaban está enfocado al directo, con muchos in crescendos, paradas en seco, estribillos pegadizos y repetitivos, coros a viva voz…
No entiendo por qué casi nadie los conoce, no me explico que un grupo de esta calidad sólo congregue a ciento y pico de personas en una ciudad como Barcelona. Si es que ni siquiera hace falta conocer las canciones para pasarlo bien en un concierto de ellos. Aunque por mí mucho mejor. Yo encantado de que sigan viniendo a Barcelona y tocando en una sala así, donde la cercanía te hace vivirlo todo multiplicado por mil, el que te miren directamente, pero no al público, si no persona por persona, ver el sudor, las babillas que saltan cuando cantan, sentirlos, que te sientan a ti, sin vallas ni seguretas, completamente a tu alcance, sin empujones, con espacio suficiente para moverte a tus anchas sin molestar a nadie. Se comportaron con humildad, agradeciendo a la gente su entrega y entregándose totalmente, hubo una conexión total, fue un concierto divertidísimo, esa es la palabra, divertidísimo.
Un pedazo de diez, caballeros, por el concierto y por todo, espero que sigáis poniendo a Barcelona en la lista de vuestras giras, aunque vaya poca gente a veros, tened por seguro que por lo menos dos personas irán sin falta, Isa y yo.
Por gentileza de Isa se puede ver desde aquí una presentación con música de las mejores fotos del concierto que recomiendo ver ENCARECIDAMENTE. Se puede observar cómo va subiendo de tono y se va caldeando el ambiente.
Casi al final del concierto el careto me había cambiado bastante:Y después lo celebramos así:Sin duda uno de los mejores conciertos que he visto.

Igor Butman – Prophecy (2003)

Igor Butman es un saxofonista ruso (es blanco) que toca tan bien como Eric Darius (el negrata guapete) pero con un estilo completamente diferente. Hace jazz clásico de improvisación. Escuchando el disco da la sensación de que sea un ensayo, de que hayan dicho: -Venga neng, vamos a grabar (pero en ruso, vengof tovarichg, gravosky)-. Se les detectan pequeños errores, parece que estén tocando en directo, lo que hace que cuando acaba un solo te quedes esperando los aplausos.
Los medios para grabar distan un abismo de los que puede disponer Eric Darius, se puede oír perfectamente el aire que sale del saxo, y el sonido de la batería no está demasiado pulido. Pero lejos de quitarle puntos, se los da, suena como más auténtico.
Del resto de músicos destacaría el pianista, Anton Baronin, otro maestro como Igor Butman.
Es un gran disco, con temas en todos los ritmos, melodías que atrapan y solos que embelesan.

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28 octubre 2008

The Raconteurs – Consolers of the lonely (2008)

Escuchando este disco de The Raconteurs pensaba: -Esta voz me suena mucho-. Consulté en Internet y claro, ¡Cómo no me iba a sonar! El cantante es Jack White, cantante y guitarra de The White Stripes, grupo que lidera junto con su hermana, que toca la batería. No conozco la trayectoria ninguno de los dos grupos, sólo he escuchado el último de The White Stripes, “Icky thump”, y solamente puedo decir que “Consolers of the lonely” es mucho mejor, o mejor dicho, me gusta mucho más.
Cada una de las canciones tiene personalidad propia, son muy diferentes unas de otras y tienen melodías y ritmos muy imaginativos. Están plagadas de buenos coros y en alguna se deja ver el rollo mariachi de “Icky Thump”. Casi todas son de ritmo medio, no tienen demasiada marcha pero sí ritmo.
El estilo es setentero, a lo Led Zeppelin, y el sonido es muy guapo, de rock limpio y puro, sin electrónica (lo que ahora llaman minimalista, pero prefiero llamarlo sencillo), y potente pero agradable.
El disco recuerda al de Wolfmother en la hechura y en el poderío de las canciones, pero el sonido es mucho más limpio.
Aunque sin duda alguna lo mejor es el cantante. A veces recuerda a Robert Plant, y en algún momento a Phill Mog, de UFO.
Tengo que reconocer que al principio puse barreras a que me gustase, ya que “Icky Thump” no me gustó, al fin y al cabo el alma de los dos grupos es la misma, Jack White, pero a base de escucharlo me ha entrado de lleno.
Discazo de The Raconteurs.

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Kent – Tillbaka Till Samtiden (2007)

Kent, además de ser el hortera cateto de la Barbie, es el único grupo nórdico que conozco que canta en su idioma, desgraciadamente todos lo hacen en inglés, por aquello del mercado. Por mí no hace falta. El sueco es un idioma que suena muy bien. Tiene un montón de vocales diferentes, muchas parecidas al inglés, el alemán, el ruso, el francés o el castellano. Y sonidos consonantes muy curiosos, unos que vienen de esos idiomas y otros propios con la grafía “sj”, que se pronuncia como una “j” más suave que la del castellano pero más fuerte que el sonido “h” del inglés y ¡soplando al mismo tiempo! La “r” es parecida a la del castellano pero más suave y más larga, aunque Kent suele utilizar el sonido “r” del inglés, supongo que para que suene más meloso. Imagino que esto es parecido a los grupos españoles de los 60, que cantaban en castellano pero utilizaban sonidos ingleses, lo que entoces paracería de lo más guay pero que hoy resulta una cursilada de lo más cateto.
Este disco de Kent es muy diferente a los demás que han sacado. Es más electrónico y tiene más marcha. Ya no se trata de una par de canciones con ritmo y ocho o diez baladitas empalagosas, aburridas y repipis. Es escuchable de principio a fin. Hacen una música muy agradable y entretenida, con muchos momentos brillantes y melodías muy conseguidas. Destacaría por encima de todo la voz del cantante, Joakim Berg, de las mejores voces de hoy en día, y capaz de alcanzar notas tanto muy graves como muy agudas.
Gran disco de Kent.

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08 octubre 2008

Alice Cooper – Along came a spider (2008)

Este personajazo hace una mezcla de heavy, punk y glam. Pues bien: ¡Ninguno de estos tres estilos existía cuando apareció Alice Cooper en el mundo de la música! ¿Es el creador? No creo, pero pionero sí. No conozco su trayectoria, sólo he escuchado este disco, y me gusta. El sonido es muy guapo y potente, es un estilo propio, muy personal.
Buen disco de Alice Cooper.

Alice Cooper es éste:

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Opeth – Watershed (2008)

Estos suecos son el único grupo que, hasta la fecha, ha conseguido que pueda soportar esas voces monstruosas que desgraciadamente tanto se prodigan en estos tiempos. Y es así porque o cantan varios, o el cantante tiene varias voces y no abusa del rollo monstruoso. Cuando se transforma en Mr. Hyde es espantoso, pero cuando va de Dr. Jekyll canta muy bien y tiene una voz muy agradable.
Hacen una música muy variopinta que va del hardcore más brutal al rock progresivo más fino de Yes o Kaipa, pasando por el gótico y la psicodelia.
Los instrumentistas son buenísimos y las canciones tienen minutadas tremendas y estructuras muy complejas.
Discazo de Opeth.

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Ladytron – Velocifero (2008)

Gran disco de los ingleses con cantante búlgara, que se digna a cantar en su idioma en algún tema. El búlgaro no es una lengua que suene especialmente bien pero “Gracias maja, no sólo existe el inglés”.
Siguen en su onda de música electrónica siniestra, pero esta vez con más marcha y con sonidos más poderosos, sobretodo en la percusión.
En cada disco siempre consiguen meter una supercanción, en éste destaca “I’m not scared”, que tiene una marcha y un poderío que ya les gustaría a muchos metaleros.
Gran sonido y gran disco de Ladytron, que tiene algún tema aburridillo que corta un poco el rollo pero es perdonable.

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05 octubre 2008

Metallica – Death Magnetic (2008)

He escuchado el último disco de Metallica, “Death Magnetic”, pero antes de hablar de él quiero hablar un poco de lo que ha sido para mí su trayectoria.
La impresión musical más fuerte que me he llevado fue escuchando el primer disco de Metallica, “Kill’em all”. Fue en Discos Collado, la tienda de discos del barrio. De chavales, mis coleguillas y yo estábamos casi cada día allí, para alucinar con aquellos montones de vinilos (hoy en extinción) y cintas (también en extinción, hoy las llaman cassettes). La verdad es que casi nunca comprábamos nada, sólo íbamos a chafardear las novedades y pasar el rato. Supongo que no le caíamos mal a Collado, porque, a pesar de lo pesados que éramos, nunca nos echó, es más, de vez en cuando nos decía: ¡Eh, chavales! ¿Habéis escuchado esto? Aquel día nos puso la primera cación del “Kill’em all”. Tiene un principio desconcertante, pero después de una rascada de púa empieza la caña. Yo no había escuchado rascar las cuerdas de una guitarra a esa velocidad en mi vida. Me quedé absolutamente alucinado. Era speed metal puro, un género, un ritmo y un sonido totalmente nuevos para mí. Nos puso un poco de cada canción, como siempre hacía, y nos fuimos de allí del todo impresionados, esperando para ahorrar las mil pelas que valían los discos entonces para poder comprarlo.
Al poco tiempo sacaron “Ride the lightning”. Con este disco alcanzaron la mayoría de edad musical, a pesar de ser muy jóvenes. El sonido era completamente diferente, más oscuro, confuso y potente, pero la estructura de las canciones era mucho más compleja y la elaboración mucho más currada. Ya no era música sólo para menear la cabeza a mil por hora, eran canciones para escuchar atentamente y dejar que el bello de todo el cuerpo se erizase como espadas.
Con “Master of puppets” hubo otro cambio de sonido espectacular, más limpio. El sonido de un disco es difícil de describir, hay que escucharlo. Sólo diré que es, posiblemente, el mejor sonido que he escuchado en un disco. Aquí desarrollaron un estilo serio y profundo, que seguía disparando el bello hacia fuera de forma implacable.
“And justice for all” es uno de los mejores discos que se han editado en la historia de la música. El sonido era más sencillo pero igual de potente. Con éste alcanzaron un grado de complejidad difícil de igualar. Introdujeron amalgamas, contratiempos, cambios de ritmo constantes, estructuras muy muy complejas en caciones de muchos minutos. Al principio no lo entendía, por lo complejo, pero a base de escucharlo conseguí aprenderme las canciones, acertar con los cambios de ritmo y poder seguir todos los instrumentos independientemente. Colosal tarea, pero lo que se disfruta escuchando esto es indescriptible. Ni que decir tiene donde va a parar el bello de todo mi cuerpo cuando lo escucho.
Escuchar estos cuatro discos seguidos es para mí una experiencia alucinante. No me canso ni un momento. No hay una canción que no me guste y ni un momento de ellas que desee que pase. Es la mejor muestra de lo que es la evolución de un grupo en todos sus aspectos.
Después sacaron “Black”, con el que alcanzaron fama mundial. Ya no eran un grupo escuchado solamente por melenudos, ahora se escuchaba en todas partes. Hoy en día no hay orquesta de rock de fiesta mayor que se precie que no toque una canción de este disco. El sonido dio otro cambio espectacular, muy bonito, y potente, pero menos. Metieron baladitas, que enamoraron a mucha gente, acortaron las minutadas, simplificaron las estructuras... vamos, mucho más fácil de escuchar para el gran público. A mí no me gusta, no puedo escucharlo entero, me aburre, me quedo con las ganas de escuchar Metallica, para mí Metallica es otra cosa. Con “Black” se convirtieron oficialmente en uno de los mejores grupos de rock de la historia. Para mí ya lo eran.
Después de esto todo cambió. Embriagados de éxito perdieron el equilibrio y sacaron “Load”, que es una auténtica caca, y después “Reload”, una auténtica recaca. Las pocas veces que los he escuchado he acabado realmente enfadado. No es sólo que no haya ni una canción buena, es que no tienen ni siquiera un momento brillante. ¿Cómo puede ser? ¿Qué pasó con vuestra inspiración?
Pasaron unos años sin hacer nada hasta que sacaron “St. Anger”. Una cosa extraña. Un disco realmente raro. No hay por donde cogerlo. Las canciones van desfilando sin haber nada que llame la atención. Al menos intentaron cambiar, dado el rotundo fracaso de los dos anteriores. Se dejaron llevar por el éxito que tenían entonces el punk y el grunge. Ya no eran quienes marcaban la pauta, quienes hacían lo que les salía del alma y los demás les seguían, ahora eran ellos quien se aprovechaban del tirón comercial de otros. Aquí cedieron el testigo definivamente a Drem Theater como mejor banda de rock del momento, mucho más técnicos en todos los aspectos.
Y después de otros cuantos años han sacado “Death Magnetic”. Vuelven a hacer heavy metal. Lo he escuchado varias veces pero ni se me ha erizado el bello ni me ha dejado una impresión digna de destacar. El cantante tiene la voz totalmente destrozada (no me extraña), lo que le hace perder muchísimos puntos, utilizan recursos que les funcionaron en otras épocas, pero lejos de aparentar una cuestión de estilo lo único que muestra es una falta de imaginación que les lleva a copiarse a sí mismos.
No ha sido ni siquiera una decepción, el chasco ya me lo llevé con “Load” y “Reload”. Para mí Metallica es sus primeros cuatro discos, los que los convirtieron en una de mis bandas favoritas. Por mí no hace falta que hagan nada más, con aquellos discos ya tengo bastante. Muchas gracias tíos, con vuestra música he disfrutado y seguiré disfrutando muchísimo.

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22 septiembre 2008

Ximo Tébar - Eclipse (2006)

Ximo Tébar es un guitarrista valenciano que hace un jazz contemporáneo bastante abstracto y difícil de escuchar. Complicados ritmos y estructuras y aires brasileños se pueden encontrar en este disco.
A Ximo Tébar se le pueden escuchar algunas imperfecciones, lo que le hace perder algún punto, eso no quiere decir que no sea un gran guitarrista. El bajista y el batería son impresionantes, y como nota exótica, les acompaña un xilófono que le da un aire diferente a la música. A veces aparecen voces que suenan como un instrumento más (shubidú shibiridú). Hay alguna pieza lenta que según cómo se puede hacer interminable.
Lo mejor del disco está al final, el tema titulado “Puré de patata” tiene un gran solo de xilófono, en él se lucen todos, incluido el órgano Hammond.

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12 septiembre 2008

Infadels - Universe in reverse (2008)

Unos cuantos grupos que conocí durante 2005 y 2006 ya están sacando al mercado nuevos discos. Uno de ellos es Infadels, lo mejorcito de 2006. Tenía la fundada sospecha de que el segundo disco sería una birria. Por suerte sólo era una sospecha.
Hay muchos grupos, sobretodo ingleses, que después de estar trabajando juntos 10 años por fin consiguen que alguien se fije en ellos y editan un disco que sale al mercado. El disco, que resulta ser una selección de lo mejor que han hecho durante esos 10 años o el tiempo que sea, es cojonudo. Pero después se encuentran con el problema de que si se quiere seguir en la brecha, a los dos años, más o menos, hay que sacar otro. Aquí viene lo complicado. Embriagados con el superéxito del primer disco hay grupos que creen ya han triunfado, que lo tienen todo solucionado, que como son tan buenos el segundo disco será igual o mejor que el anterior. Pero a veces no es así. Valga el ejemplo de Oasis, que aún siguen viviendo del éxito de su maravilloso primer disco. Desde entonces cuántas canciones buenas han hecho ¿Cinco?, ¿Seis? O Arctic Monkeys, que con su primer disco batieron no sé cuántos récords de ventas. El segundo es espantoso, y el tercero absolutamente deplorable.
Menos mal que con Infadels no ocurre eso. El segundo disco es tan bueno que no sé decir cuál de los dos me gusta más. Y hay una evolución considerable. Chafardeando en Internet he encontrado comentarios que dicen estos tíos pasan de todo, que no ensayan, que les importa todo una mierda, que el segundo disco suena exactamente igual que el primero.
No.
Estos tíos se lo curran muchísimo, sin currárselo no se compone un disco así. Es disco es muy entretenido y a diferencia del primero, que era más difícil de escuchar, a la segunda vez que lo pones ya tarareas las canciones. El primero tenía 6 ó 7 canciones geniales y el resto era para rellenar, en el segundo no hay desperdicio. Es más comercial, diría que está enfocado al mercado americano, lo que prueba que ni mucho menos pasan de todo. Y es más marchoso, más duro, más eléctrico y menos electrónico, hay muchos guitarreos que en el primero eran casi inexistentes. Lo que vuelve a probar que no pasan de todo, lo que se lleva hoy en día, por suerte, son los guitarreos.
Y mira si se lo curran que no paran de actuar. Sin ir más lejos el domingo 26 de octubre tocarán el la sala Bikini de Barcelona. Allí estaremos esperando Isa y yo a todo el que tenga ganas de pasar un rato de marcha intensa (dicen que los conciertos son la ostia).
Otro diez para Infadels, sin duda de lo mejor de 2008.

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31 agosto 2008

Uriah Heep – Wake the sleeper (2008)

¿Te acuerdas, blog, del Discoplay, aquella revistilla de venta de discos que nos llegó a todos durante un tiempo y que casi nadie compró nada? Había un disco de Uriah Heep que aparecía siempre. En la portada había una especie de demonio de un color marronoso y textura difuminada. La mayoría conocemos a Uriah Heep por eso, por nada más. Aunque yo tuve la suerte de que llegase a mis manos, no recuerdo cómo, un doble en directo que me grabé en una cinta (sí, eso que llaman cassette) y escuché millones de veces.
Uriah Heep son de los 70, de aquella hornada de bandas inglesas de heavy metal satánico como Black Sabbath o Rush. Ahora deben rondar los sesenta años y amigo blog, están plenamente en forma. Estos son los verdaderos músicos, los que siempre tienen la necesidad de crear, no de reeditar, o recordar, o recrear, o regrabar (re re re, vivir de los re-cuerdos).
Han sacado un discazo tremendo de heavy metal clásico en el que se dejan ver bastante claramente sus rasgos más característicos: los omnipresentes coros setenteros en falsete, el protagonismo del bajo, el exceso de uah uah en la guitarra, los intensos trozos instrumentales, y cómo no, el órgano Hammond.
“Shadow” es el tema más representativo de todo esto. El disco tiene un puñado de canciones de ritmo rápido y medio, como corresponde a un disco de heavy metal clásico, con mucha caña, mucha marcha, cambios de ritmo y un solo de órgano en “Overload” que te deja tieso. Un diez por Uriah Heep, de lo mejor del año.
Aquí tengo que puntualizar que para mí lo mejor del año no es necesariamente lo que se ha publicado este año, si no lo que ha llegado hasta mis oídos este año, siempre que sea relativamente reciente. Ésta y otras son las bases de los Premios Gómez, de los que algún día hablaré largo y tendido.

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Apocalyptica – Worlds collide (2007)

Apocalyptica es aquel grupo finlandés que tocaba versiones de Metallica con cuatro chellos allá por el 1992. Estaba bien pero entonces no me interesó mucho. El caso es que ahora son un grupo de heavy metal de los 90 (yo lo llamo así) completo. Ahora son tres chellistas melenudos y un batería, que es un auténtico fiera, además de un guitarra y un bajo que los acompañan.
Su trayectoria no la conozco mucho pero aquí voy a hablar sólo de su último disco.
Es una pasada.
Los protagonistas de la banda, sin duda alguna, son los chellos, pero a mí lo que más me ha impresionado es el sonido del conjunto. Es la perfección. Supercompacto, poderoso, contundente, limpio, suena al “Master of Puppets” de Metallica pero más seco y con cierto aire gótico. A veces usan la técnica del pizzicatto, con eso y con bastante eco suena hasta tenebroso, pero sin abusar. Consiguen un sonido con una potencia extraordinaria, parece mentira.
El conjunto de canciones del disco recuerda a los de Metallica, dos temas a ritmo rápido, como “Laste hope”, en la que el batería se suelta la melena y se desboca completamente, alguna o algún trozo a ritmo lento y el resto a ritmo medio. Con atención se puede escuchar algún aporte electrónico, para acompañar, pero poca cosa, o al menos yo no lo pillo.
A parte de sus temas instrumentales hay cuatro temas en los que colaboran cantantes de otros grupos. En “I’m not Jesus” canta Corey Taylor, de Slipnokt y Stone Sour, pero el más impresionante de los cuatro y de todo el disco es “Helden”, en el que canta Till Lindemann, vocalista de Rammstein. Es una auténtica joya, es perfecto, la intensidad va de menos a más, empezando tranquilo y oscuro y acabando en un desfase épico. Lindemann canta este tema en alemán. El alemán es un idioma que tiene muchas vocales cerradas y largas, y consonantes rasposas y una ene muy sonora que Lindemann alarga lo que haga falta, es perfecto para este tipo de música. Es una lástima que los grandes canten casi siempre en inglés por aquello de la comercialidad. Sí, el inglés es cojonudo para el pop y el rock por el gran uso de monosílabos y esas cosas, pero hay otros idiomas que encajan a la perfección en según qué canciones. Sobre todo me sabe muy mal que los músicos suecos no usen su idioma (aparte de Kent y a veces Laleh) porque tiene un sonido precioso tanto para temas como “Helden” como para cualquier otra cosa.
¡EEEEEHHH, músicos suecos!!!, ¿me oís? ¡Basta ya de tanto inglés! ¡Un poquito de por favor!
En fin, discazo de Apocalyptica, un diez. Entre unos y otros me está cojiendo el gusto otra vez por el heavy metal (me resisto a llamarle metal), al fin y al cabo mi trayectoria como escuchador de música profesional empezó por ahí, y eso nunca se olvida.
Por cierto, ahí va un afoto de Apocalyptica, que se presentan en los conciertos de esta guisa:
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26 agosto 2008

Eric Darius – Just Getting Started (2006)

Eric Darius es un saxofonista negro…
Saxofonista negro… ¿a alguien le suena mal?
Si fuese chino diría “Eric Darius es un saxofonista chino”.
En cambio si fuese blanco es posible que hubiese dicho simplemente “Eric Darius es un saxofonista”.
Lo que nunca diría es “Eric Darius es un saxofonista negrito”, o “moreno”, o “de color” (¿de qué color?).
En fin, si alguien se molesta que le den. Hoy en día está la cosa muy susceptible y se confunden los términos con una facilidad pasmosa. Pero esto es harina de otro costal, un tema con mucha miga que supongo algún día colgaré algo al respecto.
A lo que íbamos, Eric Darius es un negrata guapete que toca el saxo que te cagas (¿mejor así?).
Pero que te cagas. Supongo que a la hora de grabar habrá usado los artificios técnicos necesarios, el caso es que ha conseguido un sonido espectacular, nítido y meloso, y nada pero nada estridente.
Hace funky-jazz (cómo me gusta decir esto, funky-jazz). Tiene mucho ritmo, es superagradable de escuchar, tiene una técnica deliciosa y se luce constantemente pero con melodías, no con solos.
Le acompañan, como no podría ser de otra manera, unos músicos excelentes, destacaría sobretodo al bajista Alex Al, un verdadero maestro. Eric Darius no acapara todo el protagonismo y deja a los demás que se luzcan, el bajo se oye perfectamente y es el que le da ritmo a la música. Hay que destacar también la sección de metales, que rellena todos los huecos posibles, con lo que el sonido de conjunto es muy compacto.
El saxo es un instrumento que me cuesta de asimilar, generalmente no me suena bien, los solos me cansan y me salen chispas por las orejas. Pero si está tocado y grabado como lo hace Eric Darius (o Boney James, o Spyro gyra) es una delicia.
No puedo evitar compararlo con Jeff Kashiwa, que es un saxofonista… chino, o japonés. Éste es más clásico, las melodías son más empalagosas, suena más grave, tiene un batería mejor y le acompaña una banda más numerosa, pero él es el gran protagonista, los demás quedan en un segundo plano, al bajo casi no se le oye, y eso en jazz es imperdonable.
Pues eso, gran disco de Eric Darius.

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Charlie Moreno – Island style (2007)

Charlie Moreno es un joven bajista canario, es un fuera de serie. Con las manos hace autenticas maravillas acercándose a la técnica de los grandes solistas como Marcus Miller. Quizás le falte un poco como bajista de banda para llegar a esos niveles pero con su edad seguro que lo conseguirá. Es un virtuoso como pocos.
El disco es muy entretenido, tiene varios temas con mucho ritmo que te hacen mover todo el cuerpo. Es un disco de banda, no está hecho exclusivamente para su lucimiento, destacan guitarra, saxo, batería y teclado, músicos de gran nivel que acompañan a este chaval que tiene una proyección brutal.
Bravo por Charlie Moreno.

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Simple Plan – Simple Plan (2008)

Simple Plan hacen punk bonito.
Oish.
Fíjate.
Bonita voz, bonitos coros, bonitas melodías, todo bonito.
Punk en esencia. Sí señor.
Empalaga hasta vomitar. No lo soporto.
Y no digo que sean malos, lo que hacen lo hacen bien, incluso diría por lo que he escuchado que son los que mejor suenan de su especie.
Pero yo no puedo, igual que no puedo con el jij.jó ni con el flamenco postmoderno ajij.jopeado que se escucha tanto ahora.
Cada uno lo suyo, todo es música y todo es respetable, pero cada oído con su sonido (esto último me ha gustado... oído... sonido... rima y todo).