Este blog es de opinión, no informativo. Las opiniones suelen ser positivas, pero no siempre.

Si quieres, échale un vistazo a las etiquetas a ver si encuentras algo que te interese y contrastamos puntos de vista.

20 marzo 2009

The Ting Tings – “We started nothig” (2008)

Música fresca fresquísima y desenfadada la de este grupo inglés de tintineante nombre.
Tienen un ritmo impresionante, y para enfatizarlo utilizan el efectivo truco de empezar la canción dejando muchos huecos que se van llenando poco a poco con múltiples sonidos de diferentes instrumentos, coros y toques de percusión de todo tipo que hacen que el ritmo sea cada vez más brioso para acabar en un desfase rítmico de los que se bailan con los brazos en alto.
Atención especial a las pistas 2 y 3.
No es un disco demasiado brillante, el alto nivel de estos dos temas no se mantiene, pero es muy divertido.
En cierta medida recuerdan a B-52’s.

Jason Mraz – “We sing. We dance. We steal things” (2008)

¿Alguien le buscaba un sucesor a Stevie Wonder?
Si es así aquí lo tienen.
Jason Mraz es negro. Bueno, casi, lo único que no tiene de negro es la piel. Tiene la voz, el ritmazo, el estilo, la pasión, la técnica... todo menos el color.
¿El sucesor de Stevie Wonder ha de ser necesariamente negro?
¿Verdad que no?
Este negro de blanca tez y de apellido impronunciable es un auténtico crack, como Duffy, pero él es mucho más pasional.
Hace una mezcla de soul, funky, jazz, reggae y pop.
Aunque no sea mi rollo y no pueda aguantar el disco entero (como me pasa con Duffy) el escucharle cantar un rato es un auténtico placer, es una de las mejores voces masculinas del momento.

Transatlantic – “SMPT” (2000)

Discazo tremendo de este supergrupo formado por una selección de los mejores músicos del progresivo del momento. Atención:
-Roine Stolt, guitarrista de Kaipa y de The Flower Kings
-Neal Morse, voz y teclas de Spock’s Beard
-Mike Portnoy, batería de Dream Theater
-Pete Trewavas, bajista de Marillion
Aquí hay que apuntar que el bajista de The Flower Kings, Jonas Reingold, es el líder de… ¡tacháááán! ¡Karmakanik!, que se llevó también con él al batería Zoltan Corsz.
Está claro que entre los músicos de rock progresivo de los últimos años hay un colegueo especial, sobretodo entre suecos y estadounidenses.
Transatlantic es un proyecto paralelo de cada uno de esos músicos, lo que no quiere decir que aunque no siempre trabajen juntos no hayan conseguido un estendimiento perfecto con el resultado de una armonía y una sincronización de libro.
Tienen sonido de banda, no el de un grupo de cuatro instrumentistas buenísimos que se lucen cada uno por su lado. Pero es que además, las interpretaciones individuales son fabulosas. Me quedo con Roine Stolt, ganador en su día de un prestigioso premio por su arte tocando la guitarra.
El disco tiene 5 temas, dos que rondan los 6 minutos, dos que sobrepasan el cuarto de hora y uno que pasa de media hora. Sí, media hora. Pero tranquilos, que está perfectamente estructurado, no cansa en absoluto, al contrario.
Discazo totalmente recomendable para cualquiera que le guste la buena música.

18 marzo 2009

Adelanto Premios Gómez 2009

Al finalizar este año habrá dos listas de Premios Gómez, la de los nominados y premiados de 2009 y la de los mejores de estos cinco últimos años, del 2005 al 2009.

Spock’s Beard – "Beware of Darkness" (1996)

Más rock progresivo.
De Estados Unidos.
Tá bien.
Sonido agradable, buenos músicos, sobretodo el teclista, Neal Morse. A veces recuerdan a Jethro Tull…
Pues eso.
No sé qué más decir. Es una música que no tiene nada que me llame especialmente la atención, aparte de la segunda parte de la última pista, que tiene algún momento brillante.
Está bien pero no mata.

17 marzo 2009

Michael Jackson

Este señor de la foto…
…bueno, este engendro de la Madre Naturaleza y de la Tía Ciencia…
…es decir, este espectro incoloro, o descolorido, o coloreado…
…este ser, o ente…
…mejor dicho, esta cosa de la foto va a hacer 50 conciertos en Londres.
Ha vendido un millón de entradas en 5 horas.
Por algo será.
Espero que te vaya bien, majete, habrá millones de ojos observándote dispuestos a ofrecerte las más bellas alabanzas y las más encarnizadas críticas.
Te deseo suerte macho, o lo que seas.

16 marzo 2009

Beardfish – “Sleepping in traffic” (2007)

Más rock progresivo.
Estos son suecos.
Son muy graciosillos.
Je je.
Está bien meter algún pasaje simpático o algún sonido payasil, pero si se abusa queda un poco ridículo.
El cantante no me convence mucho, sobretodo cuando de vez en cuando suelta sus molestos agudos, pero los músicos son muy buenos, sobretodo el teclista.
El sonido de su música es limpio y agradable, suave pero con toques potentes.
Las canciones rondan los 7 minutos, menos una que tiene 35. No no, no falta ninguna coma, treinta y cinco.
Este mastodóntico tema se inicia con 3 pasajes torpemente enlazados que aluden al folklore de diferente países, seguidos de una sucesión interminable de estrofas sin intensidad que se repiten varias veces cada una de ellas de forma casi exacta.
También hay algún gesto rockero, algún solo, algún trozo animadete y muchas de esas bobadas graciosillas tan ridículas, je je.
Soy de la opinión de que cuanto más larga es una canción más difícil es componerla y más números se tienen para que sea una auténtica maravilla o un rotundo fiasco.
Se entiende “canción” como una obra compacta e indivisible, no como una sucesión de fragmentos aislados unidos de cualquier manera.
Del resto de temas destacaría la pista 4, “South of the border”, que tiene toques sureños.
No son muy de mi agrado.

Seether – “Finding beauty in negative spaces” (2007)

Seether es un grupo de rock sudafricano.
Sí sí, sudafricano.
Pero podría pasar perfectamente por americano.
Tienen un más que aceptable parecido a Nickelback, y cierto aire con Linkin Park.
Nada más que decir. Prefiero escuchar Nickelback.

03 marzo 2009

Pallas – "The dreams of men" (2005)

Más rock progresivo.
Pallas es un grupo escocés con nombre de diosa griega... (Pallas Atenea, como la llamaban los antiguos griegos, es la diosa de la guerra y de la paz al mismo tiempo en la mitología griega)
...de asteroide...(Pallas es el puntito que señala la flecha, es monísimo)
... y de coche (voilà el Citroen DS 21 Pallas de 1968, es guapo ¿eh?).
Bonito nombre.
Bueno, dejémonos de bobás y hablemos del disco.
No se complican mucho la vida con compases difíciles. Su sonido es cercano al heavy metal. Alguna vez dejan ver su vena patria, sobretodo hay un fragmento de unos segundos realmente bonito, que recuerda a la banda sonora de “Mi monstruo y yo”, muy celta toda ella.
Por suerte no hacen uso de ese rollete medieval que ya aburre y empalaga un poco.
Destacaría al guitarrista. Es buenísimo. Y el sonido de su instrumento está muy logrado.
Los músicos bien en general… pero el cantante es horroroso, le quita muchos puntos al grupo.
Buen disco de Pallas (bonito nombre) con un título un tanto pomposo (Los sueños de los hombres) compuesto en un tono bastante épico pero sin abusar.
Me gusta.
Pallas… Pallas… Pallas…
Bonito nombre.

02 marzo 2009

Unitopia – "The Garden" (2008)

Otro discazo de rock progresivo, esta vez de un grupo australiano.
Disco doble con 15 temas de duración muy diversa (el que da título al disco dura 22 minutos).
Lo que más me ha llamado la atención es que en varios sentidos van de un extremo al otro con facilidad. Se sirven tanto de sencillitos pasajes minimalistas como de complicados compases impares, e incluso coquetean con el jazz y la música clásica en más de una ocasión.
Tienen momentos muy suaves y dulces, pero también duros y poderosos.
Su música es bastante lineal, con un sonido muy regular, eléctrico pero suave y limpio, y no hay demasiados cambios bruscos. Tienen momentos muy bellos y profundos.
Entre los músicos destaco al teclista, aunque el cantante, con una curiosa voz, no se queda atrás.
Los coros son realmente estupendos.
El hecho de que sea un disco muy largo no hace que sea aburrido.
Gran disco.
Este principio de año va de rock progresivo. En algo se tiene que notar el legado de Yes.

Karmakanic – “Who’s the boss in the factory”. 3ª parte.

Estudio exhaustivo de la pista 1, “Send a message from the heart”.

Es una suite (por lo visto a las canciones largas les llaman “suite”) de 19 minutos y medio con una compleja estructura, que va compaginando compases de 4 y 7 ritmos en momentos muy bien escogidos, con muchas partes muy diferenciadas pero ninguna excesivamente larga y enlazadas de forma magistral. Tanto los instrumentistas como el cantante y los coros se lucen de forma casi continua. La composición y la ejecución demuestran la extraordinaria maestría de estos músicos que tuvieron con este tema grandes dosis de inspiración divina.
Aunque leer esto puede resultar una de las experiencias más aburridas que se puedan recordar. Pero si se hace al mismo tiempo que se escucha la canción con un reproductor que muestre el tiempo que se lleva escuchado puede cambiar bastante.
Los números indican el minuto y los segundos en los que empieza cada parte.
Nota: Para anotar los minutos y segundos he usado TheKMPlayer, pero me acabo de dar cuenta ahora que RealPlayer cuenta el tiempo de forma diferente y no coincide, hay un desfase considerable.

INTRODUCCIÓN

0.00. Esta obra maestra empieza con la vocecilla de una niña muy pequeña intentando cantar uno de los pasajes de la canción sobre una guitarra clásica.
0.16. Después un solitario teclado realiza un bonito dibujo, poco a poco se le van sumando el resto de instrumentos.
0.29. Le sigue la batería, con un ritmo que suena a marcha militar en el que ya se adivina el compás de 7 tiempos que va a ocupar gran parte de la pieza.
0.40. Aquí entran el piano y el bajo dejando al teclado en un segundo plano. También, de una forma muy sutil, se pueden escuchar unas leves notas de la guitarra eléctrica.
1.05. El ritmo se empieza a animar. El bajo hace un ritmo más machacón, la guitarra hace un dibujo de fondo y el teclado uno de los riffs que están más presentes a lo largo de todo el tema. El volumen empieza a subir sensiblemente. El riff se repite dos veces, distintas una de otra. Ésta es una cualidad de los buenos grupos de rock progresivo, nunca repiten algo de forma exacta, no utilizan secuenciadores.
1.27. Un bonito enlace da paso a ...
1.34. ... un nuevo cambio con un ritmo más seco y un bonito punteo de guitarra. Aquí el bajo recuerda a los Yes de la primera etapa.
1.55. Otro trabajado enlace da paso a un ritmo aún más seco y cortante con un solo de teclado con un sonido un tanto espacial.
2.11. Que se repite esta vez de forma más poderosa y con la guitarra como protagonista.
2.23. Todo se tranquiliza. Vuelve el ritmo militar.
2.34. Con un sencillo redoble se da paso al riff del minuto 1.05, éste vez mucho más solemne, el teclado hace la melodía y el resto marca el ritmo con un golpe por compás. Se repite dos veces, en la segunda la batería realiza ya un ritmo propiamente dicho, de hecho, todavía estamos en la introducción, no llevamos ni 3 minutos y son 19. Aquí recomiendo prestar atención al bajo y a la batería.
2.58. Por favor, parar la reproducción.
Aquí hay otro enlace, éste más largo que los demás, pero con la particularidad de que está interpretado sobre un compás de 4 tiempos, a diferencia de las parte que enlaza, que son compases de 7 tiempos. Los enlaces en esta canción están muy trabajados, aunque las partes que enlazan sean muy diferentes están tan bien hechos que casi ni te das cuenta, lo que la da a la música un aire de continuidad muy agradable, como quien leyese un libro sin tener que pasar página en ningún momento. Se podría decir que la introducción del tema acaba aquí.
Continúe con la reproducción. Disculpen, ya habrá tiempo de escuchar al canción miles o millones de veces.

NUDO

3.11. Por fin empieza a sonar la voz. Recuerden la vocecilla de la niña. Aquí la batería marca el ritmo con el bombo y rellena con el charles (los platillos esos dobles que chocan uno contra otro y suelen estar colocados a la izquierda del batería). Atención también al bajo, que hace un sonido como con un eco muy continuado con una cadencia muy rápida pero con un sonido muy suave. La voz también tiene bastante eco al final de cada frase.
Se podría decir que esto es una estrofa. Se divide en 3 partes. En la 1ª y en la 3ª hay voz y en la 2ª, que hace de enlace entre las otras dos se puede oír un dibujo de teclado. Ni que decir tiene que la melodía de las dos parte cantadas es diferente. Antes de acabar el batería da 2 golpes de caja que van a introducir sutilmente a un nuevo cambio. La última frase está cantada a varias voces que aportan más fuerza, lo que también colabora a esa introducción. La antepenúltima nota de las voces queda en suspenso, lo que deja un pequeño hueco que hace que las dos últimas, más secas y fuertes, den paso ya al nuevo ritmo...
4.07. ...que se abre con un órgano hammond. Nótese que vuelven los compases de 7 tiempos. Aquí el bajo realiza un riff más machacón y la batería un ritmo de rock propiamente dicho. Escuchen atentamente este ritmo. Parece muy complejo. El teclado (o la guitarra con un sonido muy extraño, no lo tengo muy claro) hace un bonito dibujo.
4.28. Nuevo enlace. El bajo vuelve a recordar a Yes. Éste da paso a una nueva estrofa cantada, por supuesto diferente.
4.41. De fondo suenan coros en falsete, pero no todo el rato, sólo en momentos estratégicos.
Joder, esto es más difícil de lo que imaginaba.
Veamos.
La estrofa va a un ritmo ligero pero es bastante suave. Suena muy cortante, con esto quiero decir que las notas no se alargan, dejando espacios entre ellas, tanto los instrumentos como la voz.
5.03. Nuevo enlace, con cambio de ritmo incluido, sin espacios entre las notas. Escuchen el bajo. Pongan mucha atención en este enlace, es genial.
5.23. Éste enlace da paso a una nueva estrofa, por supuesto diferente, en compases de 4 tiempos. Muy muy suave, con tempo lento. Bonita guitarra acústica, bonito piano, mucho eco en todo, incluida la voz, el cantante luce sus cualidades, ambiente tranquilizador y muy agradable... precioso.
6.21. Pequeño cambio. Escuchen por favor como entra aquí la guitarra, es una maravilla.
6.36. Ese pequeño cambio no era más que un enlace entre una estrofa y otra. En ésta, que es por supuesto diferente, el ambiente cambia. La voz suena de otra manera, hay menos eco, el ambiente es suave pero menos que en el trozo anterior, hay sonidos de fondo...
6.58 ... y acaba con una frase a varias voces que deja paso a un intervalo con un dibujo de teclado que augura un cambio radical...
7.09. ... que no se produce. En su lugar aparecen unas pocas frases en tono melancólico a varias voces que acaban con un dibujo de teclado parecido al que auguraba el cambio,
7.39 que deja paso a unas solitarias notas de piano con mucho eco que, y ahora sí, dan paso a la parte siguiente,
7.54. que es un precioso solo de guitarra entrecortado acompañado de un complicadísimo ritmo de batería, el solo da la sensación de que se vaya a alargar pero no sucede así, si no que suenan dos dibujos de teclado intercalados con sendos alardes de sincronización entre los músicos, que sirven de enlace a ...
8.52. ...un solo de guitarra (juraría que es una guitarra), esta vez con un sonido extraño, como el de un teclado, y con una base rítmica cercana al jazz, atención aquí a la batería. Los compases vuelven a ser de 7 tiempos.
9.44. Se repite (más o menos) el alarde de sincronización,
9.47. ahora el piano solo, que con un redoble deja paso a...
9.50. ...un trozo instrumental con punteo de guitarra y lucimiento del batería que con una nota suspendida de la guitarra y la repetición de la voz de la niña del principio parece que vaya a dar paso a una nueva estrofa cantada, pero no es así.
10.29. Tras un enlace perfecto empieza otro precioso solo de guitarra con una base de bajo sin huecos y otro complicado ritmo de batería, todo esto en un ambiente cálido pero oscuro, con cierto aire melancólico, al que ayudan unas voces corales masculinas y un fondo de teclado. Aquí se puede seguir con facilidad el ritmo de 7 tiempos, un dos tres, un dos tres cuatro... Es el trozo más largo de la canción sin cambios fuertes, recuérdese que es una canción de 19 minutos. Ruego atención especial a este solo de guitarra, en especial en su parte final, es realmente delicioso.
12.38. La voz vuelve a sonar. Esta vez, como no podía ser de otra manera, con una melodía diferente, e intercalándose con el solo de guitarra que aún no ha acabado. Es la parte que más me gusta. Muy dulce. Aquí el cantante se vuelve a lucir.
13.16. Una voz con sonido telefónico y distorsionado con fondo de piano da paso a...
13.43. ... un ritmo machacón con el bajo como protagonista con una melodía cantada en un tono más airoso. Sí, también es diferente de las demás, que acaba, como otras veces, con una frase a varias voces...
14.12. ... que enlaza con una melodía de voz que ya ha sonado anteriormente, no sé en qué minuto, pero esta vez con fondo de guitarra y piano.

DELENLACE

14.36. Un acorde de órgano hammond encabeza el desenlace. Le siguen una serie de frases cantadas a muchas voces muy enérgicas y solemnes acompañadas de constantes redobles de batería, desde aquí y hasta el final el batería se luce especialmente. Este trozo es en 4x4, pero el siguiente vuelve otra vez a compases de 7 tiempos.
15.07. El desenlace parace que vaya directo hasta el final. Pero no. Todavía hay tiempo para un trozo tranquilito con un pequeño punteo de guitarra que recuerda a la última parte de “The gates of delirium” de Yes, con el sonido de una guitarra manejado con el mando del sonido y una base de bajo en notas altas muy dinámica.
15.31. El trozo tranquilito en su segunda parte es cantado. Sí, la melodía es diferente al resto, y está hecha con un cannon a dos voces. Aquí el tono se vuelve épico poco a poco, lo que recuerda que estamos cerca del final de la pieza (pero aún quedan 4 minutos).
15.56. Aquí se recupera el riff del principio de la canción, pero el tono cambia totalmente. Los instrumentistas se empiezan a desbocar. Sin salirse del tono, cada uno hace sus filigranas con aparente desorden pero muy bien acompasados entre ellos. Disfruten de estos grandes músicos. El ambiente épico va subiendo...
16.39. Vuelve la voz. El pasaje es ¡sorpresa!... ¡NUEVO! Desde aquí y ya hasta el final el compás vuelve a ser de 4 tiempos, un tipo de compás mucho más distendido que se puede seguir sin complicaciones. Aquí se lucen todos. El tono está llegando a lo más alto. Atención especial al batería, y al bajo, y al guitarra, sin descuidar al teclado ni a las voces. Vamos, con dos orejas no tenemos suficiente.
17.08. No podían faltar unas voces corales de este calibre en una pieza así.
17.36. Aquí empieza el final del final. Por favor, escuchen al batería. Parece que vaya a acabar, sí, parece que está a punto de acabar...
18.33. ... pues no. Ahora sí que es el final del final del final. Épico al máximo, tenía que ser así, pero fíjense que la melodía que hace la guitarra es la misma que la de la vocecilla de la niña del principio...

¡Qué pedazo de canción!
De lo mejor que he escuchado.
Aquí acaba este estudio exhaustivo, o mejor dicho, este tremendo lío en el que me he metido yo solo. Me ha costado casi 3 horas escribirlo. Mi intención es ayudar a disfrutarla al máximo, pero temo que produzca justo el efecto contrario. Lo que busco es que se puedan apreciar muchos detalles que pasan desapercibidos hasta que no se ha escuchado muchas veces.
No sé si me quedarán ganas para repetirlo con la pista 3, la que da título al álbum. O sí...

17 febrero 2009

Laleh – "Me and Simon" (2009)

¡Ay Laleh! (suspiro).
¡Ay Laleh! (otro suspiro).
¿Qué te debería pasar en 2006 cuando publicaste “Prinsessor” para cantar de esa manera tan apasionada?
Sin duda estabas en un momento muy intenso de tu vida, no sé si bueno o malo, pero intenso seguro.
Me da la sensación de que ahora estás mucho más relajada. Tanto que tu disco te ha salido bastante insulso, bonita.
Te voy a decir una cosa, por supuesto sin ánimo de ofender. El estilo de tu música no está precisamente entre mis preferencias. Entonces es lógico que te preguntes por qué ganaste ese montón de premios el año pasado. Te lo diré.
Por tu manera de cantar.
En “Prinsessor” cantaste desde lo más profundo de tu alma, y el resultado fue un buen puñado de canciones maravillosas que me llegaron hasta lo más hondo. He escuchado tu disco un millón de veces, y lo escucharé muchos millones más, pues es uno de los mejores discos que ha pasado por mis oídos. Cuando te quiera oír pondré “Prinsessor”, no tu nuevo disco “Me and Simon”.
Eres una cantante extraordinaria, tienes cientos de registros vocales diferentes, una voz muy especial y una técnica prodigiosa. Pero eso no es suficiente para hacer un buen disco.
Mientras espero tu próximo disco iré escuchando “Prinsessor”.

Franz Ferdinand – "Tonight" (2009)

El esperadísimo disco de Franz Ferdinand no le llega ni a la suela de los zapatos al anterior, el genial “You could have it so much better”.
Tiene dos o tres cosillas que están muy bien, pero el resto entra por un oído y sale por el otro sin producir efecto alguno.
Bueno, las dos últimas del disco sí que producen un efecto: sueño. Son dos bodrios insufribles que se podían haber quedado en la papelera de reciclaje más cercana. Supongo que el contrato obligaba a doce canciones, pues ahí las tienes.
Pero tiene cosas buenas. Las canciones que valen la pena tienen mucho ritmo y Alex Capranos está estupendo, es un cantante cojonudo.
A parte de esto, aunque le hayan metido más electrónica, suena más rockero que el anterior. Pero no sirve de mucho.
Franz Ferdinand fue el mejor grupo de 2005 y con razón. Los cuatro años que han tardado para sacar el disco no les han servido para ser uno de los mejores de 2009.

Karmakanic – “Who’s the boss in the factory” (2ª parte)

Esto viene de aquí.Llegó el momento de empezar a hablar del disco de Karmakanic “Who’s the boss in the factory” (¿Andestal jefe, neng?), el mejor disco del siglo.
Lo haremos por partes, porque esto va a ser largo. Y, aviso, un poco plasta.
Karmakanic es un grupo sueco (¿qué te dije de los músicos suecos?) de rock progresivo. El jefe, the boss, es el bajista Jonas Reingold. Éste trabaja en varios proyectos paralelos como The Tangent o The Flowers Kings. De los dos grupos he escuchado algo pero no me ha gustado lo suficiente.
Se dedica al rock progresivo.
¿Que qué es el rock progresivo?
Ya estamos con lo de los estilos.
Pues bien, que yo sepa, el rock progresivo es un tipo de música que tiene las siguientes cualidades:
1. La estructura de las canciones es compleja, no se limita a la típica estructura de una canción de rock o de pop como puede ser estrofa/estrofa/estribillo/estrofa/estribillo/punteo/estribillo/estribillo, por ejemplo.
2. Los compases no tienen por qué ser el típico 4x4, puede haber compases muy complejos de 5, 7, 9, o incluso 13 tiempos, y durante una canción el tipo de compás puede variar tantas veces como le dé la gana al compositor. Recalco lo de compositor, porque para hacer música así hay que ser músico de verdad, esto no es para aficionados.
El progresivo está de moda en ciertos círculos, por lo que meter en las canciones algún compás raro puede resultar muy efectivo para sumarse a la onda. Pero, según lo que he podido escuchar, hay grupos que lo fuerzan, es decir, componen en 4x4 como todo el mundo y después le quitan el último tiempo a uno de cada dos compases con el resultado final de un bonito compás de 7 tiempos. Si se hace así la música parece artificial, da la sensación de que le falte algo, es incompleta, no es divertido seguir el ritmo marcándolo con chasqueos de dedos. Karmakanik, o Yes, los reyes indiscutibles del género, componen en ese tipo de compases directamente, sin traducir, y el resultado es una música fluida, sin cortes.
¡Ojo! No quiero dármelas de listillo, lo que escribo aquí sólo son deducciones personales de un pagano, cualquiera que sepa algo de música puede corregir lo que quiera, estoy deseoso de aprender.
Sigo.
Un compás de 7 tiempos, si está bien hecho, le da a la música un aire frenético, de inmediatez, de imprevisibilidad, de que en cualquier momento puede pasar cualquier cosa. Pero eso no quiere decir que el tempo de la canción tenga que ser necesariamente alto, basta con comparar el ritmo de las dos primeras canciones de “Who’s the boss in the factory”. Al principio cuesta cogerlo pero cuando se consigue, el seguir el ritmo de una canción así es de lo más divertido que hay, no es un simple acto mecánico como el que baila en una discoteca, es como si... a ver... como si fueses acertando a cada momento el instante exacto en el que el batería va a tocar el bombo o la caja.
tu PA tu PA tu PA tu tu PA tu PA tu PA tu tu PA tu PA tu PA... siendo “tu” el bombo y “PA” la caja.
Vaya manera más estúpida de explicar lo que es un compás de 7 tiempos.
En fin.
Y 3. Una buena canción de rock progresivo tiene que tener una minutada considerable. Los temas de 3 ó 4 minutos no se estilan demasiado. En el disco de Karmakanik hay 6 canciones, de 19, 13, 10, 6, y 5 minutos, y un solo de piano de 2 minutos.
Aquí vuelvo a lo de antes. Una canción de 20 minutos es una obra completa, con una introducción, un desarrollo y un desenlace. Hay grupos que fuerzan la duración de las canciones añadiendo trozos que no vienen a cuento, solos interminables o repitiendo mil veces algo. Con eso sólo se consigue que la música sea tediosa y que estés deseando que se acabe de una vez esa maldita canción.
Con Karmakanic no pasa eso. La pieza de 19 minutos, “Send a message from the heart”, es una auténtica obra maestra. Pasa por diferentes tipos de ambiente, utiliza compases distintos, los músicos se lucen sin excesivos virtuosismos, las partes están muy bien enlazadas y no se explayan en desarrollos instrumentales larguísimos. Y lo más increíble es que cuando acaba piensas: ¿Ya está, ya se ha acabado? Repito, dura 19 minutos y medio.
Lo mismo podría decir de “The Gates of Delirium”, canción de Yes de sugerente título de 22 minutos que es la más perfecta obra de arte que se ha hecho jamás, y de la que aún hoy en día no he tenido cojones a adivinar qué clase de compases utilizan. ¿Demasiada complejidad? Puede ser, pero a mí me gusta.
Para hacer rock progresivo del bueno es imprescindible ser un gran músico. No sólo ser un virtuoso del instrumento. Lo realmente difícil es crear obras como las de este disco y tocarlas con plena sincronización.
El disco tiene 6 piezas, de las cuales las 3 primeras son obras maestras.
¡Ojo! Esto no es retórica, aquí no exagero ni un ápice.
Las 3 son muy diferentes. Me resulta imposible decidir cuál me gusta más, simplemente la que más me gusta es la que estoy escuchando en ese momento.
¡Qué discazo, Dios mío! Esto es para disfrutar de verdad, para cerrar los ojos y apretar los puños mientras se escucha.
¡Qué músicos!
¡Qué sonido!
¡Qué todo!
Hay un estúpido probervio chino que dice: “Ya no se hace música como la de antes”.
Mentira.
“Who’s the boss in the factory” es de un estilo de música que se hizo principalmente en los 70. De hecho, la influencia de Yes es evidente, lo que, por cierto, me satisface mucho. Pero eso no quiere decir que hoy en día no se haga música así. Existen grupos como Kaipa (Suecia, siempre Suecia), Unitopia (Australia), Pallas (Escocia), o, en una onda diferente, Dream Theater (USA), los geniales Dream Theater, o Ayreon (Holanda), que hacen progresivo en todos los rincones del planeta.
Hay otro proverbio chino mucho más acertado que dice: “Hoy en día se hace música buenísima en todos los estilos posibles”.
La manera de disfrutar al 100 por 100 de las canciones de este disco es un poco exigente. No es música para escuchar de fondo, ni en un garito mientras charlas. Para aprovechar en pleno toda su calidad se ha de prestar la máxima atención posible, si se puede con los ojos cerrados y siguiendo o intentando seguir el ritmo de alguna manera.
Al principio cuesta, es difícil de escuchar. Se ha de pasar el disco un buen número de veces para empezar a disfrutarlo a tope. Cada vez que se escucha es mejor que la anterior, cada vez. A partir de cierto número de escuchas el vello se empieza a erizar y expresiones como “Buahhh”, “Qué pasada” o “No veas qué flipe” se suceden una tras otra casi sin interrupción. Al menos en los 3 primeros temas.
Aquí tengo que hacer un apunte.
Al principio lo intuí tan bueno que decidí compararlo con “The Yes Album”.
Efectivamente, es un disco de Yes.
Concretamente el tercero, de 1971, un año antes que “Made in Japan” de Deep Purple.
Por bueno que sea cualquier disco no hay comparación posible. Creo que puedo decir que “The Yes Album” es para mí el mejor disco de La Historia, y comparar cualquier otro con él es ridículo. Mira si es bueno que durante mucho tiempo di por supuesto que era una recopilación de lo mejor del grupo en 8 ó 10 años. Cuando descubrí que no era así me quedé de piedra.
Entonces pensé: Este disco de Karmakanic no es tan bueno.
Error.
Con esa premisa tan prejuiciosa (¿esta palabra existe?) te pierdes en la melancolía y el aburrimiento, y te niegas muchos placeres. Y es cuando, sin darte ni cuenta, el 90% de las ideas que salen de tu cabeza van precedidas de la horrenda coletilla “En mis tiempos...”
Cuando salió “The Yes Album” al mercado yo tenía 3 años. Y ya eran mis tiempos.
“Who’s the boss in the factory” salió el año pasado. Y éstos también son mis tiempos. Al fin y al cabo estoy vivo, que no es poco.
Como me ha gustado esto.
Bueno, de momento creo que ya es suficiente, no quiero hacerme pesado.
¿Cómo dice? ¿Que desde hace rato esto no hay quien lo aguante?
Lo avisé.
Bueno, aquí acaba esta entrada, pero habrá más. Mi intención es hacer un estudio exhaustivo de la primera y la tercera canción, o sea, ir contanto segundo a segundo lo que va sudeciendo mientras se desarrolla cada tema. Es algo que tengo ganas de hacer hace tiempo y el blog es la excusa perfecta.

03 febrero 2009

Motörhead – “Motörizer” (2008)

Tras escuchar durante el año pasado a muchos cantantes de los que no sabía nada desde hacía mucho he podido comprobar que pocos se mantienen en plena forma.
Klaus Meine (Scorpions) es uno de esos pocos.
Otros, como Peter Byford (Saxon) , mantienen la honrilla.
Y los hay que están desahuciados por completo. No voy a volver a nombrar aquí a los mismos de siempre.
Lemmy (Motorhead) es un caso aparte.
Lemmy no es que tenga la voz jodida.
No.
Lo suyo es de nacimiento.
Lemmy no nació por un empujón de su madre en el momento del parto.
No.
Simplemente soltó el embrague de su Harley de golpe al tiempo que retorcía con su mano derecha la empuñadura del manillar al máximo para dotar de toda la potencia a la rueda trasera que en ese momento empezó a echar humo alentada por los 4 tubos de escape cromados que vomitaban fuego como un dragón de 4 cabezas enloquecido.
(¡Toma ya, neng!)
Lemmy cuando nació ya tenía bigote y una sucia y lisa melena negra que le llegaba hasta la cintura, y vestía de negro, y cantaba exactamente como canta en este nuevo disco, “Motorizer”, que es Motorhead en estado puro.
Ni más ni menos.
Ni menos ni más.
El que no le guste Motorhead que se abstenga.
A mí me gusta. Tienen una marcha que no veas.